¡Hola! Aquí en Barcelona me lancé a montar una pastelería porque lo dulce es mi vida. Quiero contarte cómo empezó todo esto y por qué horneamos mochis y cargamos cajas de cookies por toda la ciudad.
A ver, que soy una loca de los postres. Llegué a España, probé los pasteles de aquí y, oye, son una pasada, pero yo seguía sintiendo que faltaba algo. Ya sabes, esa sensación de querer algo que te deje en plan: “¡Guau!”. Quería mochis suaves como nubes, crumble cookies que crujen tanto que dejas la cocina llena de migas, o chocolate de Dubái que se derrite y tú pensando: “Madre mía, ¿esto es legal?”. Y luego están las madeleines: las hicimos tan chulas que parecen joyas carísimas, cada una es como una obra de arte, y cuando las miras sientes que eres una reina en tu palacio real. Total, que dije: “Venga, hagamos un sitio donde esté todo esto y, encima, con entrega a domicilio para regalarle a una amiga o darte un capricho”. Luego sumamos macarons, pero no de esos empalagosos, con menos azúcar para que el sabor sea puro y te vuele la cabeza. También tenemos tartas, tres tipos: de pera, de frutos rojos y de manzana con caramelo. Son tan ricas que cada vez te vas a rayar pensando: “¿Cuál pido hoy?”. Los croissants son otro rollo, nos costó dar con la masa perfecta, bien crujiente, y los rellenamos con cosas que te hacen sentir Barcelona en cada mordisco. ¿Y los cheesecakes? Tenemos mil versiones, desde los clásicos hasta unos que son una locura total. Y, escucha, estoy obsesionada con los pasteles y postres de mousse: son tan bonitos que casi da pena comerlos, pero el sabor… es de otro planeta, en serio. Y también hacemos galletas de jengibre, como los juguetes de mi baúl secreto de la infancia: cada una es como un cuento, como volver a esos días en que todo era mágico. Barcelona es el sitio perfecto para esto, aquí todo inspira, desde las calles llenas de color hasta el olor a café en cada esquina.
Con mi equipo horneamos de todo para que encuentres lo que te gusta. Si quieres sorprender a alguien, pídenos una caja de mochis o madeleines: te lo llevamos rapidito y lo empaquetamos tan chulo que parece sacado de Instagram. Si te mola probar cosas nuevas, tenemos un montón de sabores, desde asiáticos hasta clásicos, no te vas a aburrir. Todo es natural, nada de ese rollo que sabe a plástico después. Y lo mejor: no tienes que moverte, nosotros te lo llevamos a casa o a la oficina.
En fin, este es mi pequeño sueño: que cualquiera pruebe nuestros dulces y se le escape una sonrisa. Pide, cuéntanos qué te gustó o qué no, ¡charlamos y lo hacemos aún más rico!

