La historia de cómo los tulipanes malvaviscos conectaban dos corazones

ramo de chuchesEn Barcelona, donde el sol besa el mar y las calles se llenan de aromas de café y pasteles frescos, vivió un joven llamado Mark. Era humilde, un poco tímido, pero con un gran corazón. Todos los días la veía — Alice, una belleza inaccesible con cabello castaño y una sonrisa que lo volvía loco.

Alice estudió con él en la misma facultad. Ella siempre pareció tan segura, tan distante. Mark intentó acercarse a ella y hablar, pero cada vez las palabras se le pegaban en la garganta. "Qué puedo ofrecerle? — pensó. — Soy un tipo normal y corriente, y ella... ella es como de otro planeta".

Un día, después de otro intento fallido de hablar con Alice, Mark caminaba por la calle con la cabeza gacha. Estaba tan molesto que ni siquiera se dio cuenta de cómo acabó cerca de nuestra confitería. Llamó su atención la vitrina, decorada con cajas y postres brillantes. Y luego los vio — tulipanes malvaviscos.

Tiernas, aireadas, como hechas de nubes, yacían en una pequeña caja decorada con una cinta. "Eso es perfecto", pensó — Mark. Entró, compró una caja y escribió con una pequeña nota:

"Esperándote en la Plaza Catalunya a las 17 horas. Estaré con un ramo de tulipanes. Me reconoces de inmediato. Tu fan".

Al día siguiente, durante un descanso entre parejas, Mark vio a Alice abandonar la audiencia. Su corazón se hundió salvajemente. Esperó a que ella se alejara y rápidamente colocó una caja de tulipanes de malvavisco sobre su mesa junto con una nota.

Alice regresó, vio la caja y sonrió. Lo abrió, probó el tulipán malvavisco y leyó la nota. Su corazón tembló.

A las 17:00 horas, en la Plaza Catalunya, Marc estaba de pie con un ramo de tulipanes reales. Estaba mirando nerviosamente su reloj cuando de repente la vio. Alice caminó hacia él, sosteniendo en sus manos esa misma caja con tulipanes de malvavisco.

— ¿Eres tú? — preguntó ella, sonriendo.
— Sí, respondió — Mark, entregándole un ramo. — He querido hablar contigo durante mucho tiempo, pero no sabía cómo.

ramo de chuches caseroAlicia se rió:
— Marshmallow tulipanes — es la forma más original que he visto en mi vida.

Desde entonces se han vuelto inseparables. Y la caja de tulipanes malvaviscos se ha convertido en su pequeña tradición — cada año. El día de su primer encuentro, Mark le da a Alice la misma caja, recordándole cómo empezó todo.

 


A veces, una pequeña caja de tulipanes de malvavisco es suficiente para conectar dos corazones.

¿Sabes a quién te gustaría regalarle esos tulipanes? 


Los tulipanes de malvavisco — no son sólo un postre. Este es un pequeño milagro que puede cambiarlo todo.